Confesiones de una shoeaholic… Ejem, shoe lover!

Debo confesar que hace poco perdí la cabeza, ya no por un hombre (gracias al cielo)… ¡sino por unos zapatos! Bueno, mejor lo aclaro porque mis amigas saben la verdad: perdí la cabeza por cuatro pares de zapatos. A ver si les suena conocida la historia. Estuve dando vueltas en el centro comercial en busca de un killer outfit para un evento que tengo el próximo fin de semana; ya había conseguido el vestido, pero por supuesto que faltaba EL par de zapatos que hiciera perfect match (por supuesto fueron los ANTONINI). Long story short, los encontré en ALDO (mi tienda favorita de zapatos) y bueno, aproveché para probarme otros cuantos modelitos. Ya le traía ganas a unos HAYTH peep-toe pumps (animal print) desde hace dos meses, así que se lo encargué al lindo vendedor que siempre me atiende (saludos, Baruch). De la nueva colección escogí unos LAFERA muy primaverales (el estampado está lo máximo), también me urgían unos más formalitos para citas de trabajo y gracias a Dios me topé con otros HAYTH tipo “hueso, de charol” DI-VI-NOS. Me encanta cuando Dios te ilumina… En fin, como no me podía decidir por dos (y recuerden que únicamente iba por los que necesitaba para el fin), opté por llevarme los cuatro. Sí, ¡los cuatro! Me sentí como protagonista de Loca por las Compras (Confessions of a Shopaholic) pero después reflexioné y dije, “no, una shopaholic se hubiera llevado arriba de ocho pares, los cuatro que escogí cubren una necesidad específica”. El punto aquí es que me prometí no comprar zapatos hasta diciembre. ¿Lo cumpliré? Bueno, de todas formas, la gente cercana a mí domina que trabajo arduamente… ¡para comprar zapatos! Aceptémoslo, cada una de nosotras tiene su debilidad, esa obsesión que nos llena de felicidad cada vez que nos topamos con ella. ¿Por qué negárnosla?

Moraleja de la historia: Si no quieres sentir el sablazo como yo, sé fuerte, aguántate las ganas y compra unos una quincena, otros la siguiente y así sucesivamente. También, hay veces en las que no es necesario racionalizar la compra, al final, todas las que hacemos tienen un fuerte porcentaje de pasión. Con los chicos pasa igual. ¡Se vale querer cumplir un capricho! No se limiten, solo contrólense. Si pueden, no vayan de shopping solas, lleven a una amiga (el mejor freno para evitar abusos o la mejor cómplice para caer en excesos, oops!). Eso sí, las oportunidades no las dejen ir, ¿último en exhibición? Come to mommy! ¿3×1? Haz cuentas, tu salida al cine ya te salió de esta oferta.

ALDO, ¡estilettízame!
Daf

· NOTA DE LA EDITORA: Al terminar de redactar este post, comencé a buscar imágenes de los modelitos que adquirí… Y tan tan, me pasó una de las peores cosas que le puede ocurrir a alguien en el arte del shopping: ¡Encontrar lo que ya compraste a un precio mucho menor! Ahora bien, como soy súper buena onda, les pregunto: ¿les gustó alguno de los que me compré? Bueno, además porque las quiero tanto y no deseo que pasen por esta frustrante situación NUNCA, les comparto este link para que disfruten del 15% de descuento que tiene El Palacio de Hierro.

LUCKY YOU!

Facebook Twitter Email
Dafne Ruiz

Editora

Creadora de Must Wanted. Escritora, blogger y periodista. Colabora en Vanity Fair México.

No Comments Yet

Leave a Reply

Your email address will not be published.