En lo que puede ser el dilema más complejo para toda mujer con una pronta cita o por darle un -urgente- mantenimiento a sus manos. Cada que me acerco a un salón a hacerme manicure, siempre llego con la preocupación de cuáles serán los materiales y técnicas a usar versus cuál es el color, arte y resultado que más me gustaría obtener. Mi conclusión es que siempre que deberías de priorizar el resultado final por encima del cómo lo obtengas.

De todos modos, cada práctica es diferente y cada una tiene su debido mérito, así como sus ventajas y desventajas. A continuación enlistaremos los motivos por los cuales podría considerar una sobre la otra.

Acrílico

Pros: Son de duración casi infinita y súper resistentes. Las uñas pueden tener estilos realmente fuera del estándar (que incluyen papel periódico o billetes). Las uñas son de construcción (así que si no tienes tips de 1cm, en el salón te las puedes “poner”).

Cons: Son tan duras que en potencia lastimas la base de las uñas en un “accidente” donde se supone estas resquebrajarían naturalmente. Son gruesas y pesadas. Toman un buen de tiempo en hacer, formar, cortar, colocar, pintar, ajustar y secar.

Siempre que usen uñas acrílicas, recuerden que estas son básicamente cemento de construcción de aeromodelos sobre una base de plástico (conocidos como monomero y polímero). No es un material hecho con la intención de uso duradero sobre el cuerpo y solamente se han vuelto de uso común gracias a la facilidad con la que se pueden quitar.

Dejando eso de lado, este estilo es la recomendación para dos tipos de chica: Si eres de aquella a quien no le duran las uñas hechas un día o que vive tan ocupada que no tiene tiempo para darle un mantenimiento continuo a sus uñas durante la semana.

Gel

Pros: Son de larga duración y relativamente duras. Así como las uñas en acrílico, las de gel se pueden construir por capas, así que hay opciones de rojo con brillo azul encima y otras más extravagantes.

Contras: Cuando se pela una esquina, espera ver el resto de la uña caer en cortas horas. Su material es fotosensible, así que con el pasar del tiempo se van a oscurecer.

Siempre he considerado las uñas de gel (o Gelish) algo así como un “acrílico light“. Sirven para el mismo propósito pero no sientes que llevas pezuñas de hierro instaladas y según la capacidad de la manicurista que trabaje tus uñas, se presta para una cantidad inmensa de estilos por su cualidad multi-capas.

Esta es de lejos la recomendación que le hago a la mayor cantidad de lectoras. Sí, son más caras, pero duran mucho más del doble del tiempo que con barniz tradicional. Puedes tomarlo como una inversión en duración.

Barniz

Pros: Disponible prácticamente en cualquier salón o spa. Es la única técnica de las tres que puedes hacer en casa con “facilidad”. Sensación delgada y ligera porque no hay nada como lo natural. Dispone de la paleta de colores y estilos más variada de las tres técnicas.

Contras: Duran poco. Son susceptibles a golpes, rayones y manchas. Tienen un larguísimo tiempo de secado.

Las de toda la vida. Si vas al salón les quedarán divinas, pero consideres esta técnica para realizarla en casa. Fuera de tu pedicure, tu manicure de salón te durará menos de una semana, por más bien que lo hayan hecho. Además de ser prácticamente una terapia, con un poco de práctica podrás si no igualar, acercarte a los resultados del salón. Mi recomendación es que siempre se utilice top coat transparente encima para perdonarse los pincelazos indebidos y brindarle una ligera protección al color.

¿Cuál de las tres es tu favorita?

¿Tienes algún tip en alguna de las tres técnicas?

 

Sobre El Autor

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