“Por el momento solo te puedo ofrecer mi amistad”… OUCH. Mensaje implícito en esa frase que ya hemos escuchado: “no estoy listo aun para tener algo (serio) contigo”. ¿Razones por las que esas palabras salieron de la boca de un hombre? Por el momento puedo mencionar tres: miedo a entrar a una relación (y así “perder” o renunciar a las libertades que antes le ofrecía su soltería), un corazón roto (sí, los hombres tienen corazón) que aun no termina de sanar, o simplemente no quiere apresurar las cosas porque desea que esta vez todo funcione bien. Sin importar cuál sea la de tu chico en turno, la situación, por lo menos para mí, es insoportable.

Pero bueno, ir despacio no tiene algo de malo, ¿no? El problema es que cuando no vemos que él acelera (aunque sea un poco), nos desesperamos. O sea, es como ir en el coche, no podemos manejar siempre en primera, ¡necesitamos cambiar la velocidad! Claro, no queremos chocar y por eso debemos ir con calma, con precaución. No sé si coincidan conmigo, pero que el ritmo de ambas personas que están en pleno dating coincida, es complicado. Sobre todo si alguno de ellos se esmera (en contra de su voluntad) en frenar las cosas, en reprimir sus sentimientos y en caer en una dinámica hot & cold (tal como la gran canción de Katy Perry). That’s not fair! No podemos exigirles que cambien el ritmo, o sea, si hablaron con honestidad, se agradece y se respeta, y ellos solitos sabrán cuándo es el momento de terminar con el paso de tortuga para darle rienda suelta a sus sentimientos.

Entonces, mientras, ¿qué podemos hacer? Pff. Primero, respirar. No queremos ataques de ansiedad. Después, asimilar que él no es o representa el centro de tu universo (no puede ser así, punto). Como es imposible que nosotras dejemos a un lado la emoción y las mariposas, debemos hacer algo para tenerlas bajo control. Hay varias formas, lo sabes. Salir con un chico no significa que ya existe un ‘contrato de exclusividad’ (claro, eventualmente puede acordarse entre los dos). Por el momento, tienes todo el derecho, al igual que él, de salir con quien se te hinche la regalada gana. Seguro prospectos no te faltan y aunque no te entusiasmen tanto como el lucky one, permíteles que te inviten un drink. El ‘pre-rebound‘ se vale. Distrae tu mente, concéntrate en tu trabajo y en lo que te gusta. Sal con tus amigas, ve al cine, lee ese libro que tienes olvidado, sumérgete en Pinterest (súper consejo de una de mis amigas). A mí me funciona salir de shopping (aunque sea ‘window shopping’), probarme zapatos sin control y al final, si puedo, comprarme algún par (o dos, o tres, o cuatro). ¡Insisto en que esa es una de las mejores terapias! ¿Quieres olvidarte de un hombre por un buen rato? De verdad, nada como unos lindos heels. ¡Y lo mejor es que no engordas! BRAVO.

Tú tranquila, ya va a caer. Confía en tus encantos.
Daf