Clase de QUÍMICA

Hace aproximadamente un mes terminé de salir con un chico que de verdad me encantaba. Su personalidad, inteligencia, y sobre todo, su actitud y drive en la vida, hicieron que me clavara bastante con él. ¿En algún momento mencioné físico? ¿No, verdad? Y aunque tiene unos brazos marcadísimos y un six para enloquecer a cualquiera, definitivamente no es un galán de Hollywood. ¿Pero saben qué? Eso no me importaba en lo absoluto. Muchas veces soñamos con datear y andar con chicos guapérrimos, pero oh, sorpresa, luego resulta que no tienen chiste, son tan grises y aburridos que hubiéramos preferido quedarnos en casa viendo Cómo Perder a un Hombre en Diez Días. Nada como sentirte cómoda y contenta con un hombre que tenga mucho más que ofrecer que una cara bonita. ¡Y qué decir si te hace reír! Eso es algo que se valora muchísimo. Si aun eres muy joven, en algunos años entenderás su importancia. Ojo, no se trata de estar con un bufón, sino de divertirte y gozar de la vida junto con esa persona especial.

Escribo todo esto porque reflexioné sobre mi situación actual gracias a lo que un muy querido amigo gay me dijo hace poco. Sin pelos en la lengua (adoro su sinceridad bruta), me externó que mi exdate es cero guapo, y que ya, aplicará el NEXT a la brevedad. Me di cuenta con ese comentario que querer salir, estar o formalizar con alguien no tiene nada que ver con los looks. No estoy excluyendo el físico, claro que debe haber algo que te atraiga de la otra persona, pero eso pasa a segundo plano en poco tiempo. Conseguir a alguien guapo no es difícil, ¿pero que aparezca en tu camino un ser con el cual te sientas superbien? No es tan fácil. Fue entonces cuando confirmé que lo que me importaba y extrañaba era precisamente el pasar momentos increíbles con él. Se leerá cursi, pero hablar por horas en el teléfono sin darnos cuenta era un WIN. Es cuando te percatas que la clave es la “QUÍMICA”. Todas esas reacciones que se producen al estar juntos… ¡Uff! Bárbaro, ¿no? Química, en otra palabra, es congeniar, es hacer un lindo clic.

Ahora se preguntarán, si había química, ¿por qué se terminó el dating? Necesitaría escribir otro post para compartir las teorías que tengo al respecto (risas). Todavía intento darme una explicación “lógica”, pero creo que nunca sabré la verdadera razón por la cual él decidió dejarme de buscar. Claro que tuvimos algunas de esas pláticas incómodas y uno que otro drama de mi parte, ¿pero qué tipo de dating no los tiene? La conclusión es que, en mi caso, “lo malo” pudo más que la química. Esta podrá ser fuerte, pero tal vez no lo suficiente como para sacar adelante una relación. No sé, igual y la próxima vez la química sea mucho más grande como para mantener el barco a flote y llevarlo a puerto seguro… En fin, a pesar de mi experiencia, confirmo que, no matter what, el siguiente chico o los hombres que tenga en mi haber tendrán siempre que sacar buenas chispas conmigo. That’s the point!

Nota:
– Aclaro, el chico en cuestión no era un bombón pero por supuesto tuvo “un no sé qué” que me llamó la atención. Como suele suceder, llegué a verlo guapísimo después de convivir con él. Él terminó viéndome como una intensa, una drama queen de primer nivel. Ni modo, desafortunadamente no llegó a conocerme mejor… A pesar de ello, siempre fue un caballero conmigo. En pocos días me hizo sentir cosas tan lindas como nadie antes lo ha hecho. Siempre le tendré un cariño especial por eso.

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Dafne Ruiz

Editora

Creadora de Must Wanted. Escritora, blogger y periodista. Colabora en Vanity Fair México.

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