Ok, a los hombres jamás los comprenderé y aunque dicen que ellos son de Marte y nosotras de Venus, muchas veces pienso que hay mujeres que vienen de la parte oscura de ese planeta. Es inaudito que formando parte del mismo grupo, nuestra filosofía de belleza integral no sea plenamente compartida. El vernos y sentirnos bien contribuye en gran parte a nuestra salud física y emocional, por lo cual me da mucho coraje (y tristeza) cuando ciertas féminas se obstinan y adoptan una posición derrotista sobre su aspecto, pues sin duda le gritan al mundo: “¡No me quiero en lo absoluto! ¡Y me importa un pepino!”

A continuación mencionaré cinco situaciones que desafortunadamente he presenciado o escuchado (NUNCA vivido) y que considero fundamental ponerles un alto. Si te sientes identificada con alguna de ellas (por favor, no con las cinco), reflexiona y proponte retomar el buen camino. ¡Se puede, somos varias las pruebas vivientes!

1. No desmaquillarse. ¡Atentado brutal contra tu piel! En serio, si llegas cansadísima de una noche de fiesta, la opción es recurrir a una toallita desmaquillante. Incluso, puedes usarla desde que te subes al coche y llegar a tu casa solo a ponerte tus PJs, lavarte los dientes y meterte después directito a tu cama.

2. Aplicar una crema inadecuada. Contamos con productos para zonas específicas (cuerpo, manos, cara), y para cada tipo de piel, entonces, ¿por qué no utilizarlas correctamente? Ok, si olvidaste la facial y no quieres sentir tu cara acartonada, ni modo, por única ocasión se vale que uses la que tengas a la mano. Pero es imperdonable si lo haces diario. Las fórmulas fueron elaboradas y actúan según las propiedades de cada zona y características de la piel. La cara tiene una mayor exposición al ambiente y sobre todo, es mucho más sensible. ¡Trátala y dale exactamente lo que necesita!

3. Que no se pongan high heels (¡o que no sepan cómo caminar con ellos!) Esto para mí es un shock total. ¿Recuerdan cuando de niñas nos poníamos los tacones de nuestras mamás/tías y nos sentíamos rayadas? Bueno, qué triste que para algunas esa emoción ya se haya desvanecido. Lo peor es que se rehusen a ponérselos incluso para eventos especiales y que aquellas que sí son fans de los stilettos, no tengan amplio dominio cuando se los ponen y luzcan como si estuvieran pasando por una cuerda floja. O sea, no inventen, ¡si no son zancos! *Y sí, al final nos matan si los tuvimos durante horas, ¡pero en esta vida hay que hacer algunos sacrificios que valen la pena!

4. Quejarse de estar gordas. ¡Y no hacer algo al respecto! Todas las mujeres amamos y disfrutamos de la comida, pero lamentablemente no podemos permitirnos todos los antojos que tengamos. Para las chicas que sufren por no ser esbeltas y se refugian en los pastelitos, este eterno pesar se transforma en un estilo de vida. ¡Por Dios! Como bien dicen, “no pain, no gain!” Las modelos y otras mujeres con cuerpazo llevan un régimen estricto de dieta y ejercicio. ¿Quieres algo más cercano a las mortales? Haz cambios en tu alimentación y métele ganas a tu actividad física.

5. Cero ganas -y supervisión- a su styling. El sweater roto, o el famoso hilito volando en alguna manga. Seis de la tarde y el pelo hecho un estropajo, todo el makeup chorreado y ni una manita de gato, ¿verdad? ¿Pues en qué andan pensando? Sí, seguro vivieron del tingo al tango durante todo el día pero no hay pretextos para tomarnos cinco minutos y darnos una retocadita, ¿no creen? Todo empeora si desde el principio desconocen de cuáles son las prendas que les hacen justicia (porque todo nos puede quedar pero no necesariamente se verán bien). Así que pidan algunos consejos a los expertos para conseguir un guardarropa digno y no descuiden su arreglo personal. ¡Se verán mejor que nunca!

 

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