Alpha Amazon: 5 MUSTs para darle la vuelta a la lucha diaria de toda mujer

Batallas en esta vida hay muchas y de varios tipos. Pero la que ocurre día a día siendo mujer, es una de las más cañonas. Parece que en nuestro cerebro traemos un chip de exigencia bárbara. Aspiramos a ser exitosas y reconocidas en el trabajo o en la escuela, y -casi- perfectas con nuestros amigos, familia y pareja. Lo primero está controlado. Talento, mucho amor y pasión no nos faltan, pero el panorama se complica cuando entramos en materia de imagen/apariencia. Luchamos por vernos y sentirnos no bien, sino increíble, y a pesar de conseguir -algunos- resultados, parece que nunca estamos satisfechas. Pff! ¡La presión no disminuye y es agotadora! Sobre todo en el terreno de lo estético: buscamos la piel perfecta (¿celulitis? ¡claro que no!), un cuerpo de campeonato (¡odiosos gorditos en los brazos!), el cabello de comercial de shampoo, en fin… Además, querámoslo o no, la competencia no es solo contigo misma, es también con otras mujeres y con los que, a nuestro juicio, representan los ideales de belleza. Lo más curioso es que hasta varias de esas modelos o celebrities que consideramos súper bonitas y con cuerpazo, sufren del mismo trastorno. Hace poco leí lo que Eiza González declaró en entrevista con la revista Quién: “Todas nos sentimos gordas”. O-M-G. Me quedé fría, o sea, la niña es un palo, y aún así se percibe como subidita de peso. Pero no pude contradecirla, aunque no lo estemos en realidad, nuestra mente no siempre juega a nuestro favor. Conozco pocas mujeres que están totalmente contentas y orgullosas de su figura. A la mayoría le escucho una que otra queja sobre su aspecto físico. ¡Y para nada las juzgo! Las entiendo bastante bien, yo frente al espejo soy una tirana conmigo. Pero creo que todo debe tener un límite. No digo que dejemos de hacer el ejercicio de detectar nuestras áreas de oportunidad, pero no se vale llegar al punto de la desmoralización. Tenemos que entender que hay cosas que vamos a poder cambiar, otras no. Ni modo, a esto se le conoce como resignación. Eso sí, que no quede en nosotras hacer el mejor esfuerzo para estar a gusto en el “empaque” que nos tocó. No está fácil y todavía sigo dándome de topes. Por ello les comparto un poco mi perspectiva y algunos musts para poder lidiar efectivamente con esta situación:

1) Elevar el poder de tus más lindos atributos. Ok, es imposible no enfocarte en lo que quieres modificar, pero también tienes que valorar, cuidar, mantener y destacar eso que te distingue, que te hace sobresalir de entre las demás. Tus labios, derrièrre, cabello, ojos, en fin, ¡sácales el máximo provecho! Por lo general, procuro que mis piernas luzcan impresionantes para poder desviar la atención de otras partes de mi cuerpo que no me gustan. Créanme, ¡funciona!

2) Encontrar el modelo adecuado. Muchas quieren ser súper skinny pero eso no forzosamente significa estar sana. Gracias a Dios, la tendencia actual es estar en forma (fit). Yeap. Delgada pero no flácida. OJO, no es que te vayas a convertir en fisicoculturista, ok? Pero un cuerpo marcado es sumamente sexy. Mucho más de lo que te imaginas y que los hombres aprecian más que el tener poquita “carne”. Así que opta por identificar a esa famosa con la que creas compartir estructura ósea y complexión. Olvídate si eres de huesos anchos y tu meta es llegar a tener el cuerpo de Taylor Swift. ¡Dile adiós a la frustración y comienza a trabajar para ser una mejor versión de ti misma!

3) Evitar comparaciones. No hay mejor forma de sentirnos miserables que enfrentarnos en un injusto match con las demás. Y digo injusto porque no todas somos iguales; no medimos igual, tenemos rasgos distintos, etc. Bloquea preguntas o suposiciones como: “¿Quién es la más guapa?”, “¿Y la más delgada?”, “¿Quién trae los zapatos más fregones?”, “Si hubiera sido más alta”, “Obvio al lado de ella me veo como un cerdito”… ¡BASTA!

4) Aceptar cumplidos. Muchas veces no creemos cuando la gente nos dice que se nos ve súper bien y lo peor es que le decimos “ni al caso, luzco fatal”. Esto no ayuda en lo absoluto a nuestra condición. Aunque nos cueste desligarnos del complejo del “Patito Feo”, no dejemos que lo negativo cobre más importancia que lo positivo, sobre todo lo que la gente ve en ti y tú has minorizado o ignorado. ¡Se vale y se necesita alimentar la egoteca! No para que nos sintamos las últimas Cocas del desierto, simplemente para fortalecer nuestra autoestima.

5) Identificar qué tipo de prendas te favorecen. Por más que sea la top trend del momento y que te guste mucho, si no te queda bien, ¡olvídala! El chiste es que seas lo suficientemente madura y objetiva para reconocer qué le va mejor a la forma de tu cuerpo. Existen varias fuentes de consulta a las que puedes recurrir para aclarar tus dudas y así apostar por la ropa que te ayudará a lucir de maravilla. Hay faldas que de plano no te van, es momento de escoger el tipo correcto, ¿no crees?

 

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Dafne Ruiz

Editora

Creadora de Must Wanted. Escritora, blogger y periodista. Colabora en Vanity Fair México.

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