No está padre estar en una encrucijada. La presión que sientes está cañona y aunque te enfrentas a situaciones relativamente ‘sencillas’ (que los hombres seguramente resolverían en cuestión de nanosegundos), son en realidad un estrés y una agotadora carrera contra el tiempo. Incluso, una precipitada o mala decisión podría cambiar tu vida (ok, no, pero sí tu estado de ánimo y por todo el día o una temporada). Otras veces no se trata de regarla o no, sino de tomar la mejor elección para evitar el terrible ‘hubiera’. Ni modo, está en nuestra naturaleza el debatir con nosotras mismas (en la mayoría de los casos). Pasemos entonces a los 10 dilemas que más nos acechan.

¿Cuál otro crees que faltó? Mejor aun, ¿cuál es el tuyo? ¡Morimos por saber!

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