¿Te suena familiar? Pues a muchas mujeres les pasa (me incluyo) y muy a menudo. Igual es su forma de enamorarse y no se les puede culpar por eso. Lo que sí considero culposo es darte cuenta de ello y no hacer algo por cambiarlo. Es importante actuar para revertir el proceso (ojo, no el del enamoramiento -que es distinto a amar, eh), el de perderte. Les cuento de manera general mi caso y cómo pienso enderezar la situación.

Tal vez  no me encontraba en mi mejor momento, pero sí bastante estable. Fue entonces cuando Dios/el universo/mi “yo”ansioso de un amor -ustedes elijan- siempre decide ponerle un poquito de sabor a mi vida: “ahí te va este cabr*n para que te entretengas” o lo que es lo mismo, para que te saque de equilibrio. Y es que eso es precisamente lo que me sucede pocos días después de salir con alguien que me ha interesado (apendejado). ¿Ya saben? Me emociono muchísimo y en mi mente solo está él, acompañado de una sonrisa estúpida cada vez que llega un mensaje de su parte por WhatsApp, en fin… Todo va in crescendo. Sin darme cuenta, mi vida ha quedado a un lado, sino es que en el olvido o en el limbo. ¿El libro del mes? Como adorno en la mesita de noche. ¿Cómo va el trabajo? Mi concentración se fue de vacaciones. ¿Qué tal el gym? Como se ha quedado a dormir unas cuantas noches, pues ni cómo levantarme al día siguiente (y por supuesto que prefiero quedarme acurrucadita con él en la cama). Lo más grave llega cuando empiezo a vivir en función de este ser; de sus tiempos y sus necesidades (que obvio no ha pedido, fui yo la que así lo quiso o decidió).

Regresar al balance puede ser de lo más pesado. ¡Y cómo no! Ya cambié mi rutina o hábitos y ahora sí “ni cómo ayudarme”. Por ejemplo, ya como lo que él acostumbra, ¿dónde quedó mi dieta? ¿Cómo están mis amigas? Me van a matar cuando lean esto, ¡pero en serio que no lo sé! Hay días en los que se me olvida todo mundo y hasta cafecitos cancelo porque estoy ocupada con alguien más. Y bueno, por ahora disfruto de lo que compartimos, ¿pero qué va a pasar cuando él no esté? No solo por ello me cayó el 20 sobre recuperar mi vida y retomar esos hobbies, actividades y sueños que se han quedado en un cajón mientras estoy en una burbuja de amor en la que, desafortunadamente, no me permití llevar conmigo lo que tanto disfruto hacer.

El 1-2-3 de mi plan

1. Desempolvar la agenda

Propongo fijarme metas cortas en un principio y así conseguir llegar al punto en el que estaba antes de conocer al hombre que “me” puso de cabeza. Hacer una hora de ejercicio (si antes hacía dos), leer un capítulo del libro en turno (si antes leía dos), fijar un horario para ver mi serie de TV favorita, llamar a mis BFFs para vernos después de tanto tiempo. Creo que el secreto del éxito se traducirá en dos palabras: respeto y constancia. Ok, faltar un día al gimnasio o cancelar un café por ir a cenar con él no tiene nada de malo, el chiste es tener presente que tienes otros compromisos que cumplir y no siempre estás disponible.

2. Aumentar aspiraciones

Este punto servirá como un motor, tanto para mantenerme firme como para motivarme a lograr que mi vida sea mucho mejor. Es un must tener claro qué busco ser o hacer en un mediano y largo plazo. Y aunque la caprichosa vida me pueda llevar por otros caminos, esta guía no está de más. Trabajar por lo que deseo me hará sentir orgullosa de mí misma y satisfecha con la inversión de mis horas en los nuevos y emocionantes proyectos que me dispongo a alcanzar.

3. Cambiarle la cara a la moneda

Es un hecho que las chicas tienden a descuidar su mundo social por entrar al del hombre. Típico: De fiesta con sus amigos. ¡Aunque no anden! Si están en pleno dating, prácticamente lo acompañas a donde lo inviten. Ahora, el reto radica en ver si es posible que él se involucre más en mis cosas y si no se puede llegar a un 50/50, pues bueno, mínimo inclinar un poco más la balanza a mi favor… Como debe ser, ¿no?

 

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