5 situaciones en las que “tirar la toalla” es de ganadoras

Rendirse siempre ha tenido una connotación negativa, pero en algunas ocasiones puede llegar a ser lo más sano del mundo. Que no se mailnterpreten las cosas, eh. No me refiero a que no vale la pena pelear por lo que queremos, solo hay que tener claro cuándo es el momento de decir “bye, bye! I’m done”. Como grandes gladiadoras que somos (que todos sepan que cuando una mujer se propone algo lo consigue -como sea-), por supuesto que nos cuesta trabajo aceptar que “perdimos”. Ay, Dios, ahí viene la frustración y lo peor de todo, el sentimiento de culpa acompañado con el dúo de preguntas clásico: “¿qué hice mal?, ¿qué pude hacer mejor?”. Ok, la lucha se hizo y eso es lo más importante que no debemos olvidar. Nadie es perfecto y me consta que no solo movemos cielo, mar y tierra para que las cosas funcionen, ponemos sobre todo corazón y entrega (total). Obvio aguantamos vara pero hay un límite (el cual a veces llega a ser muuuy amplio, ¿verdad?); justo cuando lo pasamos se vale decir que ya nos cansamos y que no vamos a llegar a ninguna parte por más esfuerzo que sigamos poniéndole al asunto.

Como en toda guerra: cuando los recursos y estrategias se vuelven escasos, ha pasado ya mucho tiempo y el ejército está cansado, y no encuentras aliados o refuerzos a quienes recurrir, ha llegado el final. Cuando todo está tan mal, nuestra rutina de cuidado emocional se va en picada y se nos olvida querernos un poquito más y respetarnos. ¡En serio! Muchas chavas todavía no se ponen primero y hasta “el qué dirán” o el “qué haré sin…” rigen sus decisiones. De verdad, ya basta. Si algo o alguien te tiene desgastada, ¿qué haces ahí? Debemos de empezar a convertir palabras como fracaso, renuncia y “dejar ir” en oportunidades para emprender nuevos proyectos y grandes caminos, abrirle las puertas a nuevos prospectos, y aunque suene súper “únete a los optimistas”, a darle la bienvenida a lo que nos puede llenar y hacer felices. Se trata de darle la vuelta a tu vida; identificar qué necesitas para terminar de una vez por todas con lo que te esté consumiendo y replantear tus objetivos. A continuación, cinco situaciones en las que darse por vencida es más una muestra de sabiduría e inteligencia que de autodestrucción.

WW

1) Cuando tu trabajo está del asco

¿Te quejas sin parar de tu chamba? Ya sea por tu cliente, superior, algún colega, falta de una promoción o aumento de sueldo, así como la monotonía son razones de peso para abandonar el barco (¡botarlo!). Sí, la situación está cañona, pero no te resignes a permanecer en algún lugar que te hace tan infeliz. ¡Por Dios! No está padre despertarte en la mañana con cero ganas o de agobiarte porque vas a verle la geta a tu jefe. Inicia la búsqueda de otro empleo ya o arma un plan con alguna amiga/conocida (socia potencial) para arrancar un negocio propio. ¡Tu sueño profesional te espera!

2) Cuando tu relación se estanca

Va, los primeros meses seguro fueron “miel sobre hojuelas”, pero después los malentendidos y discusiones llegaron con todo. Peor aún, las cosas en común se vuelven menos, el aburrimiento hizo acto de apararición y no avanzan. Entonces, ¿qué les espera? Esta es una batalla que los dos deben librar y como equipo. Si tu contraparte no está haciendo algo en absoluto para que su noviazgo/matrimonio mejore, no te pongas toda la responsabilidad sobre tus hombros. ¡Qué ganas de ser una Pípila emocional! Además de funcionar como compañía y apoyo, se debe procurar un crecimiento de ambos, ¿estamos?

3) Cuando el dating no tiene como meta el compromiso

¿Qué caso tiene salir con una persona que no quiere formalizar? Sí, al principio disfrutar el momento juntos está increíble, pero tarde o temprano si tú deseas incluirlo en tus planes futuros y compartir más ‘patoaventuras’, estás frita. Razones para no comprometerse tendrá, pero dependerá de ti qué tan válidas sean. Cuando llegues al punto del hartazgo y seguramente del ultimatum, si no quiere dar su brazo a torcer, “Hasta la vista, baby”. ¡Sabia frase de Terminator para darle punto final a lo que no va hacia ningún lado! Basta de empeñarnos en querer cambiarle el chip a esa persona, solo estamos perdiendo nuestro tiempo. Hiss loss. NEEEXT!

4) Cuando no se consigue el cuerpo deseado

Terrible cuando nuestros role models y otras fuentes de inspiración se transforman en pesadillas. Pasan de motivarnos a estresarnos y hasta los tachamos de inalcanzables. Aunque sigamos su dieta y rutina de ejercicios, nomas no conseguimos ese cuerpazo. Es mas, los resultados distan mucho de lo propuesto, por lo que nos enojamos y hasta ignoramos el avance que hayamos tenido. Aquí tenemos que aceptar que las variables metabolismo, genética y complexión (estructura ósea) juegan un papel clave. Obvio quién no quisiera verse como Alessandra Ambrosio, ¡por favor! Pero pues no, lo más sano es que hagamos lo que esté en nuestras manos para moldear la figura que nos tocó. O sea, ¡no se trata de ponerle fin al ejercicio, sino de quitar falsos ideales!

5) Cuando el arbolito de Navidad no queda a la primera (ni a la segunda ni a la tercera)

Muy adhoc a esta temporada, a muchas mujeres les pasa y escucho sus quejas por todos lados. Tal vez no estás en el mood, te da flojera o en este año has perdido el touch, por lo que no vale la pena que pases señores corajes por culpa de los adornos y la decoración navideña. O sea, se trata de poner lindo tu hogar y eso no debe generarte estrés alguno. Obvio nos empeñamos en que todo se vea o luzca perfecto, pero el día a día y otros problemitas nos impiden tener la iniciativa y persistencia suficiente. La única solución es tener un grupo de duendes que nos ayuden a cumplir con la misión, pero la realidad es que terminamos poniendo prácticamente todo solas y de malas. Tú contra el pino (si es artificial, a desempolvarlo y armarlo). ¿Y el desenredo de luces? Yay! (Dijo nadie, nunca). En fin, no seas obstinada, muchas veces es mejor no poner todos los ‘foquitos’ (patio, jardín, techo, etc.), optar por otro arbolito más práctico y así conservar el espíritu navideño. No te conviertas en un grinch desde principios de diciembre. ¡Absurdo que lleves esto al cuadrilátero!

 

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Dafne Ruiz

Editora

Creadora de Must Wanted. Escritora, blogger y periodista. Colabora en Vanity Fair México.

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