De match en match… Tinder heartbreak!

Celebridades, modelos, muchos extranjeros, mirreyes, aventureros o fans de los deportes extremos, patanes, feos (por supuesto), amigos o conocidos con novia (ajá), maestros de la universidad y hasta eso, uno que otro hombre que parece que vale la pena, fue con lo que me topé en Tinder. En pleno 2014 no es para nada sorprendente que conozcamos a alguien por medio de una red social o app. Incluso, parece que es la forma “más adecuada” para nuestra generación, no solo porque adiós a las barreras de timidez o cómo romper el hielo, sino porque, en plena crisis económica, no exige en absoluto una inversión de recursos (a menos que uses Meetville, servicio que te pide un pago para que interactúes con tus “matches”); dinero, tiempo, romanticismo, etc.

Al principio me negaba a bajar Tinder (hace año y medio que había eliminado mi cuenta de Facebook), pero al final, por fines periodísticos y obvio personales (para qué mentir), decidí darle una oportunidad. Mi corazón ya estaba listo nuevamente para enamorarse, pero mis citas escaseaban -prácticamente eran nulas-, así que en lugar de desgastarme saliendo de antro o andar de bar en bar, la búsqueda comenzó desde la comodidad de mi iPhone. Para hacerlo más interesante (y ampliar todavía más mis posibilidades), descargué también otras dos apps similares: Meetville (mencionada anteriormente) y Lío. Sobre esta última tengo poco que decir: su catálogo de prospectos es bastante limitado y no por ser mala onda pero, como diría una conocida, “puro orco”. Así que pasemos a lo “bueno”. Para las que no están de Tinderellas (aún), al principio, te emocionas un buen con cada match, y obvio te mueres por chatear y si se puede conocerlo ASAP en persona. La cruda realidad: Los guapos resultan aburridos, y demuestran que tienen lo que más nos ‘gusta’, ¡cero constancia o sencillamente no tienen claro qué quieren! Bueno, los que buscan un acostón sí, obvio, te lo dicen directito y hasta te proponen hoteles, los otros medio te pelan, luego desaparecen, los que más se ‘interesan’ te piden tu número para agregarte ‘al’ WhatsApp y hasta te llaman, pero NADA serio.

Llegó un momento en el que la ilusión se convirtió en monotonía y asfixia. De no tener una sola cita pasé a salir con dos (¡en el mismo día!), y en otras ocasiones, tenía mi semana llena. ¿La verdad? Llegué a sentirme peor que cuando estaba en plena soltería. Descubrí que esta forma de ‘ligar’ es un exceso y que no todo mundo está en el mismo canal que tú. Cuando por fin convives y crees que todo va a cuajar, la química desarrollada vía texting se viene abajo. O peor, ya cara a cara todo súper y días después el hombre en cuestión aplica la fantasmal. Eso de estar jugando a la lotería o al “Melate del amor” me dejó exhausta, de mal humor y sin ganas de querer involucrarme con otro hombre en un buen rato. Ingenua yo al creer que mi caso podía ser como el de aquella chava que mediante Tinder dio con el amor de su vida. A mediados de este mes (sino es que antes), me despido de estos fracasos emocionales que solita me busqué. Los hombres siguen igual, solo se presentan ahora en versión/formato digital. Lamento dejarlos mal parados, pero la mayoría se ha encargado de consolidar su mala reputación y lo más absurdo: juran no ser como los demás. Really?

En mi opinión, a Tinder y similares les hace falta una opción en la que se pueda calificar al douchebag que nos gustó y así otras mujeres se eviten el mal trago. Sí, algo como Tinder meets Lulu. Por otro lado, neta, ¿qué onda con sus fotos? WTF! Salen hasta con la novia, sus hijos, o usan unas de antaño cuando todavía tenían cabello… Lo peor, cuando todas las fotos que muestra el chico son grupales… ¿Quiere que lo confundamos con el amigo guapo? ¿Y luego? LOL. Ah, y también resulta que todos son intrépidos viajeros y aman Machu Pichu. De verdad, unas joyas.

 

 

Facebook Twitter Email
Dafne Ruiz

Editora

Creadora de Must Wanted. Escritora, blogger y periodista. Colabora en Vanity Fair México.

3 Comments
  1. Puede pasar de todo: desde toparte con un patán, conocer a un amigo más, una relación pasajera , tener un romance o enamorarte… Desde mi experiencia, vale la pena intentarlo una vez y ver el resultado. Obvio siempre con mucho cuidado porque nunca sabes con que loco(a) te puedes encontrar.
    Lo que me preocupa es que necesitemos de este tipo de apps para relacionarnos con la gente, me niego a aceptar que la dinámica de nuestras vidas sea tan absorbente como para no tener tiempo de salir y ligar. Sería terrible perder el gran arte del coqueteo!!!!

  2. Diablos, me encuentro en esa etapa. Salí con alguien, no hubo química y nos mandamos al diablo. Salí con otro que me cae muy bien pero los conocidos no lo recomiendan mucho. Además, me encontré un conocido de la universidad “felizmente casado” pero diciéndole a sus matches que es soltero. Neta que sí te encuentras cada joya.

Leave a Reply

Your email address will not be published.