CASO REAL: ¿Quieres tu incapacidad laboral? Te va a costar, chula. (¡VIVA MÉXICO!) – Parte 1

El mes patrio es para celebrar pero también para reflexionar respecto a cómo funcionan muchos servicios o procesos en nuestra sociedad. No es sorprendente que la burocracia todavía reine en nuestros días, sobre todo en las dependencias o instituciones públicas. Y sí, todos hemos sido en algún momento, víctimas de ella. Si de por sí hacer trámites para expedir cualquier documento/permiso/identificación es casi siempre una joda, realizarlos por circunstancias ajenas a una misma, resulta todavía más incómodo. Esto le pasó a Pamela Fernández*, quien nunca imaginó que tendría que hacer circo, maroma y teatro para poder conseguir lo que muchos mexicanos no se animan por h*eva o porque no lo consideran importante aunque paguen impuestos: su incapacidad laboral.

De regreso de un curso, Pamela iba como copiloto en carretera. Al parecer, el conductor perdió el control del auto y después de dos trompos, lo chocó contra el muro de contensión. Como era lógico, Pamela recurrió a su seguro de gastos médicos y fue trasladada a un hospital privado, en el cual se quedó internada tres días y le dieron 15 de recuperación en casa. Después de una semana, acudió al Seguro Social y justo ahí comienza su historia de terror.

Aprendizaje #1 OJO. No hay que confundir para qué sirve la hojita rosa: esta te da de alta en el IMSS, no en tu clínica correspondiente. Así que…

Para hacerlo, Pamela debió llevar dos fotos tamaño infantil, comprobante de domicilio y una identificación oficial, ambos con copia, además de su número de seguro social. Cuando entregó todo en la ventanilla señalada, en unos minutos le proporcionaron su Cartilla Nacional de Salud (mejor conocida como ‘la carnet’). Después la mandaron a Medicina Preventiva donde la pesaron, midieron y le programaron algunas vacunas, entre otras cosas. Una vez que tuvo ese indispensable librito (se tardó aproximadamente toda una mañana), pudo darle check al primer paso.

Al día siguiente, Pamela se presentó en urgencias (así se lo indicaron, pues se trató de un accidente de trayecto y tenía que hacerse válido forzosamente por esa entrada). La revisaron, le sacaron placas, le dieron una prescripción médica y la incapacidad por ese día. Pam, muy precavida y por si las flies, pidió que le guardaran sus resultados en una memoria USB. Luego, le solicitaron a ella, a su doctor, así como a la empresa de la que forma parte, que llenaran varios formatos. Finalmente, la canalizaron a la clínica de especialidades. Después de pasar toda la mañana en urgencias, estuvo en dicha clínica de 4:00 p.m. a 10:30 p.m. Al término de su evaluación, le comentaron que los estudios (ya almacenados en el sistema/software del IMSS) debían ser analizados por el médico familiar (en la mañana) para que diera el diagnóstico, pues evidentemente ya habían pasado varios días después del accidente.

IMSS1

Aprendizaje #2. Conoce a tu médico familiar y mide sus competencias

A la mañana siguiente, tempranito (porque así son las cosas en las dependecias gubernamentales, ya saben, filas laaargas), Pamela tuvo que pasar primero a la jefatura para que le asignaran a su doctor. Por ser godín, le tocó el turno vespertino y oh, sorpresa, le pidieron que regresara por la tarde. Y así fue. Cuando volvió, su médico (del cual reserva sus comentarios), la examinó y la interrogó sobre el por qué hasta ese momento había decidido acudir (porque obvio esperan a que la accidentada se lance ‘despuesito’ del siniestro). Pamela le explicó y al parecer, todo quedó aclarado. Enseguida, su médico fue a buscar al coordinador (el mero mero) de la jefatura para que en coro le dijeran: “Ya mañana te puedes presentar a trabajar”. Pues ya habían transcurrido los 15 días de incapacidad que el hospital privado había señalado.

– Pamela: ¿Y las placas que me tomaron?
– Jefatura: ¿Cuáles?
– Pamela: Me dijeron que las podía consultar en el sistema.
– Jefatura: No tenemos acceso a la información de otras clínicas.
– Pamela: Bueno, traigo mis resultados en una memoria USB.
– Jefatura: No podemos confiar en lo que ahí está guardado.
– Pamela: ¿Entonces?
– Jefatura: Necesitamos que te saquen los rayos X aquí. Pero Radiología ya cerró. Tendrás que venir mañana.
– Pamela: ¿Pero cómo? Ya me dijo que mañana puedo ir a la oficina, ¿a qué hora quiere que venga?
– Jefatura: Tienes razón. Te daré una incapacidad para mañana y el lunes ya podrás ir a trabajar.

Y sí, justo lo que están pensando, Pam tuvo que ir al otro día para que le sacaran oootras placas.

Continuará…

*El nombre fue cambiado por petición de la entrevistada.

 

 

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Dafne Ruiz

Editora

Creadora de Must Wanted. Escritora, blogger y periodista.
Colabora en Vanity Fair México.

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