La HISTORIA DE TERROR continúa: LA EXPERIENCIA EN EL IMSS – Parte 2

*Si te perdiste la parte uno, da clic aquí.

Después de la revisión de las nuevas placas, por fin dieron de alta a Pam, obvio con unos cuantos papeles más para llenar y firmar junto con copias para tooodo el mundo. Se dirigió después al corporativo; el área correspondiente hizo su parte, regresó a la clínica, entregó lo que debía y listo. Cobró así sus tres incapacidades, las cuales fueron restadas de su quincena en curso. ¿Creen que ya así de rápido llegó el final feliz de la historia? Pues no, no por algo decidimos partirla en dos partes.

La responsable que lleva todo sobre el IMSS en la empresa le dijo a Pam: “Ahora hay que pedir el retroactivo de los 12 días que faltan de tu incapacidad”. (Inserte cara de WHAT de Pam aquí). A dicha encargada se le pasó informarle a Pam que tenía que presentarse en la oficina del IMSS y no en la clínia. Después del corajillo, se presentó donde le fue indicado, pero oh, sorpresa, ¡ahí no era! ¡Era en la clínica! Segunda vuelta: Otra vez en la clínica y nuevamente en la jefatura, le hacen llenar un formato adjuntando copias de algunos de los millones de papeles que se le habían entregado. ¿La resolución? De tres semanas a un mes.

IMSS 2 int

Después de cuatro semanas, Pam decide llamar para ver qué onda. Le informaron que todavía no estaba resuelto el trámite, que se comunicara la siguiente semana. Cuando se cumplió el plazo, llamó y… ¡salió regañada porque ya se habían comunicado con ella desde hace dos semanas para decirle que ya estaba listo! (Inserte ARGHHH aquí). Se presentó en la clínica por la tarde, porque ese era su turno, recogió su papel y para su suerte, el horario de atención para canjear el papel por otro ya había pasado. Al día siguiente, en ya su segundo hogar, llegó 15 minutos antes de que cerraran la ventanilla, sin embargo ya no había nadie detrás de ella, pero obvio fue a preguntar, pues estaba ahí claramente dentro de las horas de atención. Por fin, correteando a la gente, obtuvo el otro papel. Con ese papelito la tarea era ir al banco con una ID (IFE o pasaporte), para cambiarlo por el dinero de la incapacidad. El rollo con las instituciones bancarias resultó también otro tema. Al final, logró recibir la cantidad señalada y cerrar ese capítulo de Accidente de Trabajo en nada más y nada menos que en 3 meses y medio después del día del accidente.

Lo “chistoso”

¿Qué mostraron los rayosX de Pam? Le detectaron que tenía una pierna más larga que la otra, y en la consulta que fue un mes después, le mandaron a hacer una plantilla. Sin embargo, Pam optó por ir con un traumatólogo privado, le mandó nuevamente a sacar otras placas y al ver sus resultados, incluyendo la interpretación del laboratorio, le dijo que inmediatamente dejara de usar esa plantilla porque si no ahora sí se arruinaría la columna. ¡Vaya aventura! Jugando con la salud de uno.

La victoria

En palabras de la propia Pam: “Antes que todo dense de alta en su clínica, porque si llegaran a tener un accidente de trabajo, sin problemas podrán atenderse directamente en el hospital de su preferencia, porque para hacer válida la incapacidad y evitarse la parte del retroactivo, la mayoría de las vueltas (porque de todas formas hay que hacer una que otra, nunca será posible evitarlas) y los malos ratos; con una simple llamada a su clínica para notificar el accidente, una persona por parte del IMSS acudirá al hospital en el que estés, tomará nota y con esto estarás protegida para después continuar con el proceso. Otra cosa, tengan mucha paciencia, y lo más importante: SÍ hagan su trámite. LA INCAPACIDAD ES PAGADA SOBRE EL SALARIO INTEGRADO. ESTO ES, YO COBRÉ EN UNA QUINCENA LO QUE ME PAGAN EN UN MES, ES DECIR, ¡QUE EN ESE MES RECIBÍ MES Y MEDIO DE SUELDO!”

Créditos
Foto portada: Screaming in the night por Enanon
Foto: Scream por Lord Ferguson

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Dafne Ruiz

Editora

Creadora de Must Wanted. Escritora, blogger y periodista. Colabora en Vanity Fair México.

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