¿Vas de vacaciones a EE.UU. y necesitas un ‘ride’? ¡El ‘mostache’ va por ti!

Cada vez es más común pedir un servicio de taxi por medio de una app. Al pionero en el mundo, Uber, le siguieron Yaxi y después EasyTaxi. ¿Utilizas actualmente uno de ellos o los has probado? En mi caso, he sido usuaria de los tres y aunque no lo hacen mal, siempre hay áreas de oportunidad. Se supone que Uber debería ser el máximo estándar, sin embargo, -fuera de los líos en medios que tiene- no defiende su título y los casos de miseria (tal como se definirían en clase de Marketing) resultan más frecuentes. Fuera de no tener las top magazines, así como agua Evian o alguna de otra marca premium, el trato llega a ser… equis. En fin, falta revisar su control de calidad y su misión como negocio. ¿Pero cuáles son las variables o factores que nos hacen decidir entre las opciones de transportación ya mencionadas? Por supuesto que el precio es importante a considerar, el espacio y por qué no, la imagen. Desde hace algunos años, en EE.UU. quien le ha dado una verdadera batalla a Uber es Lyft. Pero no se trata de lo mismo con diferente nombre, es un concepto que va un poco fuera de lo común.

Lyft

Los choferes de Lyft son gente como tú y yo. Podrían considerarse como taxistas en su tiempo libre. Ofrecen así aventones pero con un cargo accesible… ¡Y los podrás identificar por traer un mostacho! Sí, uno color rosa. Este distintivo kitsch se coloca en la parrilla de tu auto (arribita de las placas delanteras) y así la gente reconoce que el coche que pidió acaba de llegar. La primera vez que me enteré de Lyft, moría de la risa, y también me abordaron varias dudas. Me parece un poco difícil que un servicio así entre a nuestro mercado, sobre todo por la inseguridad y porque no somos una sociedad que aceptaría un bigote hipster rosa pegado en el carro (ya ven cómo les va a los cuernos de reno o diablo, ¿o es más cool?). Fuera de ello, la inseguridad con la que vivimos no dejaría que un competidor con esa personalidad llegara a nuestras calles, porque no estamos unidos como ciudadanía. Confiar en un extraño es algo absurdo, ingenuo y peligroso en estos días. ¿Pararse a ayudar a alguno? ¡Jamás! Para qué exponerse. Imagínense subirnos con él.

Nuestro vecino del norte cuenta con medidas para que la seguridad sea la carta fuerte de Lyft. Los conductores deben contar con un récord libre de delitos/crímenes, licencia y cero multas o infracciones, así como un vehículo en buen estado y que su modelo sea mayor al 2005. Además, existe el rastreo vía satélite, la evaluación periódica de los ‘lyfters’ y un seguro de gastos médicos para ellos y sus clientes. ¿Qué pasaría en México? Ay, Dios, nuestro país siempre tan ‘complejo’ y surreal. Estando de vacaciones allá no tendría broncas en probar el servicio, pero aquí, no estoy tan segura. Y tú, ¿dejarías que un extraño te de un lyft?

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Dafne Ruiz

Editora

Creadora de Must Wanted. Escritora, blogger y periodista. Colabora en Vanity Fair México.

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