Los 10 colmos de lo absurdo en Cincuenta sombras más oscuras – Spoilers!

Cuando salí de ver ‘Cincuenta sombras más oscuras’ no pude evitar pensar una sola cosa: “Me la volvieron a aplicar”. Es más, eso me pasó por la cabeza durante toda la peli. Ingenua yo al creer que le echarían más ganitas a la secuela. Bueno, la verdad estoy siendo bastante desconsiderada… se nota que recurrieron a varios (¿ridículos? ¿incoherentes?) recursos para hacer de esta entrega una menos aburrida.

La historia sigue siendo bastante sosa y predecible, ni las escenas eróticas sorprenden. Y no, no hace falta ser experta en la materia, el punto es que los juegos que plantea el señor Grey son nada del otro mundo. Dejando a un lado lo que se supone es el gancho más fuerte de la cinta (que fracasa notablemente), pasemos mejor a lo divertido; aquellos momentos que me hicieron reír, hacer cara de ‘what?’ o sentir muchísima pena.

1. Christian Grey no sabe dar nalgadas. Presume de ser un maestro del sadomasoquismo, pero el hombre (personaje o actor, no queda claro) no tiene idea de cómo nalguear a su pareja. Tan awkward como Rory Gilmore (Alexis Bledel) en su promocional de ‘Gilmore Girls: A year in the life’ al demostrar que no sabe cómo sostener/agarrar objetos. Puede que el empresario no haya leído primero “S&M for Dummies” y se enfocó desde un principio en técnicas más complejas.

2. El viaje a Nueva York. Que jamás sucedió. En una acalorada discusión vía mensajes de texto entre los protagonistas, Anastasia defiende su “independencia” y el “compromiso” con su empleo, solo para que más adelante cambie de opinión y acepte la oferta de su amorcito… que la acompañe, ¡pero de vacaciones! Claro, el punto era ir a pasear, no a la -supuesta- feria de libros que estaba contemplada. Quedó claro: no toma en serio su trabajo (aunque ella profese lo contrario).

3. La promoción de Anastasia Steele. No, no descubrió el hilo negro, solo hizo énfasis en algo no tan “obvio” para los miembros de la tercera edad de la editorial. Después de “presumir” que es toda una Einstein de las letras ¿El resultado? Ganar el puesto de su recién corrido jefe. Wow! Alguien está lista para escribir un libro sobre cómo avanzar en tu carrera profesional.

4. La stalker despechada. Qué más da que padezca de sus facultades mentales o tenga severos problemas piscológicos, ella supo cómo convertirse en una investigadora privada de primer nivel y burlar, por supuesto, la vigilancia y seguridad tanto del departamento de Anastasia y la impenetrable fortaleza de Christian Grey (la misma Ana lo menciona).

5. Anastasia reconoce el verdadero valor de las cosas. Pudo rechazar los 25 mil dólares que Christian le transfirió a su cuenta bancaria. Al pedirle que se mude con él, le deja claro que tiene que ir por algunas pertenencias a su casa. Lo que nadie se imaginaba es que de lo primordial que empacaría sería… su cepillo de dientes. Le tiene un gran arraigo, siente una fuerte conexión con el utensilio o lo acababa de comprar. Parece que Anastasia puede aceptar un vestido de gala, un iPhone, una Macbook, pero jamás algo que se consiga en el súper.

6. Mia Grey es una tacaña. Viene de una familia rica, pero no parece. Mientras su hermano derrocha dinero a diestra y siniestra, parece que a ella no le va bien en su negocio o lo que sea a lo que se dedique. ¿Cuál sería un buen regalo de cumpleaños para él? Mia creyó que una corbata sería ideal porque… ¡duh! Él las ama. No importa que sea Hermés o de cualquier otra marca de lujo, se quedó corta.

7. Mr. Grey no pierde su encanto. O sea, el control sobre sus sumisas, ya sean graduadas o despachadas. No importa qué tanto odien a la ‘nueva’ o la que está en turno, seguirán obedeciéndolo y sin necesidad de que les hable, ¡solo con el uso de ademanes o señales! Trastornadas y celosas o no, Anastasia no tiene de qué preocuparse si la amenzana con una pistola.

8. Christian también es en realidad… Batman. Al igual que el multimillonario Bruce Wayne, tiene un helicóptero que él mismo pilotea y sin importar que el vehículo sufra algún problema técnico o desperfecto y caiga en picada, podrá hacerlo aterrizar con éxito. ¿El saldo del accidente? Ni brazos ni costillas rotas, solo unos ligeros raspones en la frente. Pero eso se descubre en su espectacular regreso.

9. El lado kinky de Anastasia. Y también incongruente o insensato. Por un lado le dice a Christian que no andan en el mismo canal para luego pedirle -otra vez- que le enseñe un poquito de su mundo. ¿Pero el turn-on que nadie veía venir? Su novio se salva de la muerte y como él está in-tac-to (y dispuesto como siempre), ella decide que la situación se presta para no solo ir a tener sexo ardiente en la regadera, también para pedirle que vayan juntos al Red room. Obvio, ¿en qué otra cosa podría pensar después de tanta angustia?

10. El exquisito sentido común de Elena Lincoln ‘Mrs. Robinson’. Cuando le extendieron la invitación para asistir al baile de máscaras, a esta mujer le pareció buena idea llevar una veneciana… que no tuviera hoyos en los ojos. Aunque la sostiene con una mano, ¿acaso creyó que sería cómodo y seguro?

Dafne Ruiz

Editora

Creadora de Must Wanted. Escritora, blogger y periodista. Colabora en Vanity Fair México.

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