Este es el verdadero problema de Insatiable, la polémica serie de Netflix

Tiene muchos, pero ninguno como la sociedad

Para disgusto de varias personas que la despedazaron el mes pasado, acaba de ser renovada y tendrá una segunda temporada. Si todavía no sabes por qué tanto alboroto, se debió principalmente a una razón: el fat-shaming que “promueve”. Así como también 13 reasons why estuvo bajo fuego por retratar el suicidio de una manera romántica, Insatiable fue atacada por ir en contra del body positive. En caso de que aún no la hayas visto, todo se reduce a que la protagonista con sobrepeso, luego de perder muchos kilos, termina convirtiéndose en una joven sedienta de venganza.

Pues justo es cuestión de perspectiva. Durante el primer capítulo de esta serie de humor negro se puede ver qué tan mal lo ha pasado Patty (Debby Ryan) al ser bulleada en la escuela una, dos, tres, cien veces. Aceptémoslo, eso pasa y debería de entenderse como “el acoso que se vive en la escuela, sea cual sea, no está bien”. ¿Pero cómo se tomó? “Insatiable afirma que está mal ser una chica de talla grande”, tal como si en una violación se le culpara a la víctima por haber usado minifalda. La gente no tendría que perder el foco de la denuncia.

La diversidad presente. Solo la gente “diferente” sabe qué se siente ser víctima de la discriminación.

Respecto a la venganza, claro que está mal, pero nadie criticó a Carrie (Chloë Grace Moretz) por eso, ¿verdad? ¡Hasta gusto dio de que les diera su merecido! Sobre el cambio de look, hemos visto tantos makeovers, como el de Mia (Anne Hathaway) en The princess diaries o el de Cadie (Lindsay Lohan) en Mean girls -con tal de encajar en las Plastics-, que todo ese backlash de Insatiable parece un acto hipócrita por parte de la audiencia al evidenciar que pesa/duele mucho más el transformarte en una persona delgada que revelar la “belleza” escondida debajo de estereotipos opuestos al canon tradicional.

Vale la pena señalar que para nada es una buena historia; incluso es tan mala que tiene material suficiente para convertirse en un gusto culposo (si eres fan de chistes terribles) o para ser exiliada después del tercer episodio. Por ahí leía -literal- que se necesitan más relatos positivos de personas gordas teniendo una vida feliz (¿se debe de sentenciar entonces al bypass gástrico?) en los que se les trate con respeto y dignidad, pero lo que debemos aceptar es que mientras nuestra sociedad no cambie será difícil encontrar esos ángulos optimistas que narren una experiencia en la que no se discrimine a una mujer por tener curvas o apetito… insaciable.

Dafne Ruiz

Editora

Periodista, blogger y próxima novelista (eso espera). Escribe actualmente para Vogue y Glamour México y Latinoamérica.

La guía para un estilo de vida fabuloso.
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